sábado, 22 de enero de 2011

No sobran trabajadores en RTVV

Entré en Radiotelevisió Valenciana en 1989 con un doble cosquilleo de estómago: por el inicio del nuevo trabajo tras la pesadilla de las oposiciones y porque me colé con el coche por el acceso principal, y no se podía. "¡Que por aquí sólo entran los jefes, chicaaaa!", me gritaron desde Seguridad. Así que aprendí desde el primer momento que no entrábamos todos por el mismo lugar. Aún así, el primer cosquilleo me duró muchos días y allá donde iba contaba orgullosa que trabajaba en Canal 9. No era la única, todos los trabajadores nos sentíamos partícipes del proyecto televisivo; las ganas y la ilusión eran tan potentes que esas navidades nos dieron una gratificación extra por el esfuerzo que habíamos hecho -de manera desinteresada en muchos casos-, para poner la "tele" en marcha.