jueves, 28 de noviembre de 2013

Rajoy arropa a Alberto Fabra para bajar la tensión en Valencia

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Alberto Fabra atraviesa el momento más difícil desde que en julio de 2011 Mariano Rajoy le eligió como sucesor de Francisco Camps, que dimitió por el escándalo del caso Gürtel. La imagen de la Comunidad Valenciana está por los suelos como referente de los escándalos de la corrupción y el despilfarro. Acaba de ser condenado a cuatro años Carlos Fabra, el hombre que dominó durante 20 años el PP de Castellón, el partido de Fabra, que, como recordó ayer Rajoy, entró con 18 años en Nuevas Generaciones y se labró una carrera como concejal hasta llegar a alcalde de Castellón. Durante todos esos años, nada se movía en Castellón sin que Carlos Fabra lo autorizara. Ayer el presidente autonómico dio esta página por cerrada y recordó que ese Fabra ya no tiene cargos en el PP.Por si fuera poco, su grupo parlamentario tiene hasta ocho imputados. Las encuestas internas dan por perdida la mayoría absoluta. 45 diputados pidieron el indulto para un alcalde prevaricador. Y el presidente acaba de anunciar el cierre de Canal 9. Por todos estos motivos, pero sobre todo por su choque con personajes clave en la comunidad como Rita Barberá y también con esos imputados, a los que ha apartado del Gobierno y de la cúpula del grupo parlamentario, Fabra sufre una importante tensión interna, que hace que se especule con la opción de que no sea el candidato en 2015.En este contexto, Rajoy, el único que realmente decidirá si Fabra sigue o no, aprovechó ayer un acto en Madrid, organizado por Europa Press, para presentar al valenciano con grandes elogios y lanzar un mensaje clarísimo: que nadie se mueva. Le arropó con su presencia y la de cuatro ministros (Guindos, Gallardón, Margallo y Pastor) y dejó que el valenciano convirtiera rápidamente el encuentro, en un hotel abarrotado, en una especie de proclamación de candidatura no oficial. ?Yo me siento muy arropado por el Gobierno y por mi partido. Está aquí el presidente y otros compañeros del Gobierno?, explicó Fabra. ?Eso te da fuerzas para seguir. Me siento muy respaldado. Y por supuesto querré ser candidato en 2015, pero eso dependerá de mi partido?, aseguró.Esta frase dejó aún más en evidencia el objetivo del acto: reforzar a Fabra en un momento de debilidad y lanzar un mensaje a sus críticos para que abandonen la batalla interna.Fabra no se anima aún a echar a todos los imputados como ha hecho con Rafael Blasco, que ha sido expulsado del grupo popular. Son ocho diputados, y Fabra perdería la mayoría. Pero sí les ha dejado claro que no les llevará en las listas en 2015. Más problemático es el asunto de Sonia Castedo, la alcaldesa de Alicante, también diputada. Fabra no la llevará con seguridad en las listas autonómicas, pero ni él ni Rajoy o María Dolores de Cospedal se animan a echarla de la alcaldía. Ella ya ha amenazado con montar un partido propio. La decisión la tomará la dirección nacional en 2015, pero nadie se atreve con ella porque controla el partido. Es lo que pasó con Carlos Fabra mientras Rajoy le llamaba ?político ejemplar?.En el acto, Alberto Fabra, que se ha hecho cargo de la difícil herencia de Camps, se presentó como un político que está luchando para hacer desaparecer la corrupción de su comunidad. ?Debemos establecer medidas suficientes para que la situación de abusos no se vuelva a producir, por eso vamos a aprobar un portal de la transparencia. Tolerancia cero hacia cualquier comportamiento inadecuado. Nos corresponde admitir que hay cosas que pudimos hacer mal?, aseguró. Fabra defendió que él ha sido ?inflexible para que cualquier persona imputada no esté en primera línea ni del partido ni del Gobierno ni del grupo parlamentario?.Fabra también defendió el cierre de Canal 9 como inevitable e incluso admitió implícitamente que se había convertido en un medio al servicio del PP: ?No necesitamos que todos los días haya un medio al servicio del Gobierno de turno?, remató el presidente.

 

 

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