miércoles, 13 de noviembre de 2013

Rajoy y sus ministros empeoran sus suspensos en el CIS y bajan su nota un 50% en dos años

20minutos.es

D.F. Todo el Gobierno lleva siete barómetros seguidos suspendiendo, pero ahora su nota media baja al 2,41.Rajoy, con un 2,42, ve como su valoración se reduce un 47% desde enero de 2012, el primer barómetro tras ganar las elecciones.El ministro de Educación y Cultura, José Ignacio Wert, se hunde hasta el 1,46, un 68% más bajo que hace dos años.Toda la oposición también suspende y bajan sus notas. Rubalcaba cae un 26% respecto a enero de 2012.Cayo Lara (IU) y Rosa Díez (UPyD) también han empeorado sus notas respecto a enero de 2012, aunque suben ligeramente desde julio.Julio de 2005. El Gobierno socialista de Zapatero lleva un año en el poder y la economía y el empleo marchan bien. Aún quedan tres años para que los efectos de la crisis que hoy dura se empiecen a notar. El barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de ese mes revela un panorama político normal. Nuestra clase dirigente nunca ha estado bien valorada, pero cinco ministros del Gobierno aprueban (superan el 5) ante los ojos de la ciudadanía. En julio de 2005, solo un 6,4% de los encuestados ven a la clase política como el principal problema del país. El presidente Zapatero también aprueba en 2005 con un 5,48 y el entonces líder de la oposición Mariano Rajoy saca un 4,36, lo normal cuando no hay ninguna tormenta política que arrecie en la opinión pública.Ahora, ocho años después, la situación es muy distinta. El último CIS, el de octubre, deja a la clase política a los pies de los caballos. Nunca un Gobierno había sacado tan mala nota, ni siquiera en los barómetros de 2011, el último año del Ejecutivo de Zapatero, sentenciado por la recesión. Hoy, todo el Gobierno en pleno suspende. Es cierto que no es una novedad, ya que hay que remontarse a ocho barómetros anteriores, al de enero de 2012, para encontrar ministros que aprueben. Fueron tres (Soraya Sáenz de Santamaría, Ana Pastor y Gallardón). Con estos tres aprobados, la nota media del recién creado Ejecutivo de Rajoy fue del 4,7 en enero de 2012. Pero las actuales notas son bajísimas, paupérrimas. Solo un ministro, Cañete (Agricultura), supera por centésimas el 3. El resto está por debajo, lo que hace una media del 2,41, un 50% menos que en enero de 2012 (el primer Gobierno Zapatero sacó un 5,4 en abril de 2004 y se fue en octubre de 2011 con un 3,4; y el último de Aznar se fue del Gobierno en enero de 2004 con una media de 4).Rajoy, por ejemplo, saca un 2,42, una bajada del 47% desde enero de 2012, cuando sacó un 4,55. El batacazo se lo mete el ministro de Educación, José Ignacio Wert, que saca un 1,46 (un 68% menos que en enero de 2012). Wert no ha hecho más que perder nota en estos dos últimos años, penalizado por los frentes abiertos que tiene: la reforma educativa, la subida de tasas o la reciente rectificación tras suprimir la beca Erasmus a muchos estudiantes. La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, tradicionalmente la mejor valorada, se ha visto arrastrada y del 5,08 ha pasado al 2,88 (un descenso del 43%). Los ministros económicos De Guindos, Fátima Báñez y Montoro están también entre los peor valorados (2,46; 2,12 y 2,09 respectivamente). De Guindos pierde un 46% de nota, Báñez un 54% y Montoro un 57%. Y Gallardón, otro de los ministros que más críticas ha recibido al frente de su gestión en Justicia, ve como su nota ha bajado un 53% en dos años. Del aprobado 5,41 al 2,53 de suspenso.La oposición tampoco mejora sus notasLos principales líderes de la oposición tampoco están para tirar cohetes. Todos suspenden. Rubalcaba (PSOE), Rosa Díez (UPyD), Cayo Lara (IU) y Duran i Lleida (CiU) bajan respecto a la nota de hace dos años, aunque Rosa Díez y Cayo Lara sí suben respecto al CIS de julio de este año. Rosa Díez es la mejor valorada de todos: saca un 4,28, un poquito mejor que en abril de este año, pero un 9,8% más bajo que en enero de 2012. Cayo Lara, con un 3,81, también mejora respecto a abril pero no consigue tampoco situarse a niveles de hace dos años, cuando tenía un 4,17. La nota de Rubalcaba (3,13) se hunde un 26% respecto a hace dos años. El mismo porcentaje de descenso que la nota de Duran i Lleida (3.03)Las malas notas del Gobierno pueden ser comprensibles en la coyuntura actual, ya que sufre un agotamiento por ciertas cuestiones políticas y llegó además de un proceso desgastado, el desgaste que existe desde hace tiempo entre ciudadanos y políticos, en tal grado que no hay de momento impulsos que resuelvan ese desgaste , explica Jordi Mir García, profesor del Departamento de Humanidades de la Universitat Pompeu Fabra y director del Centro de estudios sobre Movimientos Sociales de la misma universidad.Mir García también destaca también lo pobre que es la nota entre esa oposición que probablemente nunca ganará unas elecciones. UPyD e IU no reciben lo que sería previsible. Y eso es porque la ciudadanía no acaba de encontrar en ellos algo que les convenza. Esto no es solo una crisis económica, es también económico y social. Hay muchas cosas en cuestión . ¿Recuperará la clase política la confianza de la ciudadanía? Si hay futura recuperación, ¿a quién afectará? Habrá recuperación pero desde una desigualdad creciente. Seguramente haya sectores sociales que no se recuperen , concluye Mir García.Voto directo o intención de voto Ese desapego de los ciudadanos por sus políticos se traduce en el apoyo que pueden recibir en las elecciones. Los dos principales partidos están en el punto de mira por casos de corrupción: el PP por la trama Gürtel y los papeles de Bárcenas, y el PSOE por los ERE en Andalucía. A pesar de ello, los populares han recuperado algo de aliento. Su intención de voto ha pasado del 32,5% de julio al 34% de octubre. Aunque lo cierto es que el CIS ha venido dibujando una clara tendencia a la baja desde que Mariano Rajoy ganó las elecciones en noviembre de 2011. A punto de alcanzarse el ecuador de legislatura, el PP ha pasado del 44,63% que recibió en las urnas a ese 34%. Algo más de diez puntos menos.El PSOE no ha sacado provecho del desplome del PP. Su 28,76% en las elecciones es ahora un 26,8%. Es su apoyo más bajo desde los comicios generales. La erosión en los dos grandes partidos tiene beneficiarios: Izquierda Unida sube del 6,92% de las elecciones al 11,3% de octubre de 2013. UPyD se sitúa en el 7,7%, cuando en 2011 tenía un 4,7%. La abstención, que no se calcula en intención de voto pero sí en voto directo, es ya muy alta y preocupante. En enero de 2012 pasaban de votar el 13,4% de los encuestados. Ahora es ya el 22%. Y los votos en blanco supondrían ahora la cuarta fuerza política, con un 7,2% en voto directo.Los socialistas sólo obtienen consuelo en la intención directa de voto, sin cocinar por los sociólogos. El CIS le da al PSOE un 13% (sube punto y medio) frente al 11,4% del PP (que baja casi dos puntos). El CIS mide una tercera variable, el voto más simpatía. Gana el PSOE un 18,9% frente al 15,5% de los populares. El secretario de Organización del PSOE, Óscar López, se mostró irónico con los resultados: al CIS se le fue la mano con la cocina , señaló en su cuenta de twitter. Lo cierto es que el CIS de octubre ha multiplicado por tres en el caso del PP la intención directa de voto expresada por los encuestados, cuando en el de julio utilizó un factor de corrección de 2,4, por lo que no es de extrañar las sospechas de cocina .Voto ocultoY es que el CIS le ha otorgado al PP un porcentaje más alto de variable de voto oculto. En los barómetros siempre se pregunta a los encuestados por lo que hicieron en las últimas elecciones. Así, si el resultado del barómetro se aproxima mucho a lo que sucedió en la realidad, no hay ningún tipo de ocultación de voto a ese partido. En cambio, si el porcentaje de votantes que recuerdan haber apoyado a un partido está por debajo del voto real, entonces ese partido sufre voto oculto.El PP con un 11,4% de voto directo tiene un 34% de intención de voto, según el CIS, que presupone que los votantes del PP están ocultando sus verdaderas intenciones y por ello no revelan qué hicieron en el pasado ni qué harán en el futuro. Eso o no hay tanto voto oculto, sino que también hay votantes del PP en el pasado que tienen rechazo a su política , señala Ignacio Urquizu, Doctor Europeo en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid

 

 

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