domingo, 8 de diciembre de 2013

Montoro da luz verde para seguir la purga en la Agencia Tributaria

Portada de EL PAÍS

La Agencia Tributaria vive uno de los momentos más convulsos de su historia. A las polémicas por los DNI falsos de la infanta, la amnistía de Bárcenas o el caso Nóos se ha sumado en las últimas semanas la polvareda por el expediente de Cemex, que ha desencadenado una cascada de dimisiones y destituciones que han agravado la crisis interna en la institución.La dimisión esta semana del director de inspección de la Agencia Tributaria, Luis Jones, ha desbloqueado el plan del director general, Santiago Menéndez, para acometer una profunda reforma en el organismo. El director general cuenta con el beneplácito del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, para continuar con los cambios internos sobre los que sobrevuelan las sospechas de purga alentadas por el propio Montoro, al asegurar el viernes en el Congreso que los dimisionarios eran socialistas. Fuentes de la Agencia Tributaria aseguran que habrá más cambios que se sumarán a las cuatro destituciones ?el BOE publicó las de los delegados especiales de Cantabria, Castilla y León y Galicia así como la del jefe de planificación y relaciones instituciones? y a la dimisión del jefe de inspección anunciadas esta semana y los otros tres abandonos vinculados con el caso Cemex. Las mismas fuentes enmarcan los relevos en un proceso normal de reorganización tras la llegada del nuevo director general.La renuncia de Jones, la más sonada al ser el tercer cargo jerárquico en la Agencia, ha terminado por desencadenar una oleada de rumores que van desde lucha de poder de camarillas en el seno de la Agencia hasta purgas políticas para controlar la institución.Jones, que goza de gran prestigio profesional en el sector, sobre todo en temas de fiscalidad internacional, fue nombrado jefe de inspección a propuesta del secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ferre, en lugar de la persona que había presentado la anterior directora de la Agencia, Beatriz Viana. Los tres son próximos al PP.Tras la dimisión de Viana el pasado junio, salpicada por la polémica de los DNI falsos de la infanta Cristina, y la llegada del nuevo director general, Santiago Menéndez, se acentuaron las diferencias entre ambos. Los dos coincidieron anteriormente en la Onif, la oficina de lucha contra el fraude conocida como la caballería de la Agencia , donde mantuvieron sus primeras discrepancias. Menéndez alejó de esta unidad de élite a los inspectores que habían participado en la investigación del caso Gürtel, que afecta al PP.Desde la dirección de Inspección, Jones había auspiciado a su propio equipo de colaboradores entre el que se encontraba el jefe de la dependencia técnica de la oficina de grandes contribuyentes, Ignacio Ucelay, uno de los miembros de la cúpula de este departamento que ha dimitido por el caso Cemex. Al menos, otros dos altos cargos de la delegación central siguieron el ejemplo de Ucelay como señal de protesta por la destitución fulminante de una inspectora. Esta funcionaria había rechazado un recurso de la multinacional cementera contra una supuesta sanción millonaria y en contra del criterio de la dirección, que, al parecer, prefería aplazar la decisión para estudiar mejor el expediente, según el relato tejido tras hablar con media docena de trabajadores del organismo público.El revuelo provocado por este caso, que no ha sido explicado por Hacienda acogiéndose al artículo 95 de la Ley Tributaria que establece el carácter reservado de los datos tributarios, y la acumulación de polémicas en la Agencia Tributaria, han puesto el foco en la institución. Cada movimiento de Menéndez se interpreta ya como una caza de brujas o una purga política en el seno de la Agencia, aunque la mayoría de los 29 cargos destituidos por el director general fueran nombrados bajo el Ejecutivo del PP. Fuentes próximas a Menéndez recuerdan que el director general ha aprobado menos cambios que sus antecesores. Desde la Agencia Tributaria siempre se ha insistido en que ninguno de los relevos ni de las polémicas han tenido un cariz político y, además, han defendido con insistencia la profesionalidad e independencia de la institución.Existe cierta preocupación en la dirección porque se haya visto afectada la imagen de la Agencia Tributaria, una de las instituciones más reconocidas del Estado y a nivel internacional. La Organización de Inspectores de Hacienda (IHE), la asociación mayoritaria del sector, defiende su independencia y profesionalidad. La dirección del organismo ha hecho el esfuerzo de explicar la polémica, pero la dimisión de Jones y las sombras sobre el caso Cemex no han contribuido a despejar las dudas.Para esclarecer el asunto, la dirección de la Agencia ha puesto en marcha una investigación interna para tratar de descubrir de dónde procedió la filtración sobre el caso Cemex. Ha ordenado que se rastree en el sistema informático de la AEAT la huella de quienes han accedido a dicho expediente. Cada vez que un inspector accede a un expediente queda registrada su consulta y debe justificarla. Pero aún no tienen resultados concluyentes. Desde la Agencia recuerdan que el protocolo de actuación de la institución es muy garantista y dificulta las injerencias políticas. En cada expediente de la delegación de grandes contribuyentes participan cerca de una decena de personas de diferentes departamentos, lo que complica que se den instrucciones. Aunque a veces surgen diferencias con la interpretación de algunos principios tributarios.

 

 

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