domingo, 1 de diciembre de 2013

Un mes de ?primavera? informativa

Portada de EL PAÍS

Al borde de la muerte, mientras Canal 9 agonizaba en directo, el ente público valenciano saldó ayer una de sus grandes deudas con la sociedad valenciana. Por la puerta de atrás y esquivando a la policía, Beatriz Garrote, presidenta de la Asociación de Víctimas del Metro, entró por primera vez en plató guiada por trabajadores. Han hecho falta siete años y casi un centenar de concentraciones para que su voz se oyera en la televisión valenciana. Fue el gran momento del informativo de 12 horas con el que la emisora pública se despidió de la audiencia.Canal 9 ha sido un paradigma de control político de un medio de comunicación público. Nada escapaba a la supervisión de la dirección de la empresa, convertida en la correa de transmisión de los mensajes del Gobierno de la Generalitat. El 5 de noviembre de 2013, este modelo saltó por los aires al conocerse la decisión del presidente, Alberto Fabra, de cerrar el ente público. Desde ese momento, los trabajadores tomaron el mando convirtiendo lo que hasta ahora era una televisión amable con el Gobierno en una plataforma de críticas al Ejecutivo del PP.La directora del ente público, Rosa Vidal, se negó a echar la persiana y tras su dimisión y la de su equipo, los trabajadores de Radio Televisión Valenciana (RTVV) abrieron el abanico temático a contenidos hasta ahora impensables en los medios públicos valencianos. Colectivos de impulso a la educación en la lengua propia, como Escola Valenciana, la propia Beatriz Garrote o grupos musicales vetados por su tendencia política, como Al Tall u Obrint Pas, vieron la puerta abierta a lo que se había convertido en un nuevo altavoz de la sociedad valenciana. O, como sucedió ayer, caras históricas de profesionales arrinconados en la emisora se acercaron para despedirse, mientras periodistas de fuera de la casa entraban en directo para solidarizarse con los trabajadores. Iñaki Gabilondo o Manuel Campo Vidal, presidente de la Academia de la Televisión, conectaron por teléfono para dar sus mensajes de apoyo.En los pasillos, los profesionales de RTVV protegían el acceso al centro de control de emisiones de los intentos de cortar la señal. El más esperpéntico lo protagonizó Francisco Signes, un técnico externo, apodado Paco Telefunken, que tras acudir a la sala de máquinas de la cadena y ante la oposición de los trabajadores, acabó por negarse. ?Yo no corto Canal 9?, señaló poco después ante las cámaras que le entrevistaban en directo. En esos momentos el Estudio 3 estaba ocupado por partidos de la oposición junto con periodistas de la casa.Como en las últimas semanas, el Partido Popular había pasado de monopolizar la programación, a dejar de acudir a unos programas que ahora le eran críticos.Durante todo este tiempo, los trabajadores se habían disculpado en diversas ocasiones por haber mostrado durante años la visión de la realidad valenciana que convenía a la Generalitat. Como cuando el Caso Gürtel no existió para Canal 9 o se pasó de puntillas por el accidente de metro que costó la vida a 43 personas en julio de 2006. Este acto de contricción pública ante las cámaras llegaba para algunos ciudadanos demasiado tarde y resultaba obsceno al ser pronunciado por algunas de las caras de quienes habían sido hasta poco antes portavoces de la manipulación del canal público.Durante este mes, la Generalitat ha intentado acabar con esta primavera informativa. Finalmente, lo consiguió ayer con una orden judicial. Y Canal 9 fue a negro. Eran las 12.19.

 

 

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